El ODIO al ciclista. Desmontando frases típicas

Los que montamos en bici de manera frecuente, sobre todo por carretera, estamos acostumbrados a que nos hagan y nos digan de todo. Aunque por fortuna no son todos los conductores, muchos se comportan de una manera incívica e irrespetuosa con los ciclistas, llegando en algunos casos a demostrar un odio irracional que no se entiende muy bien de donde viene.

Te pitan, te gritan, te insultan, te pasan rozando…





Desde hace algún tiempo los colectivos ciclistas y la gente que hace uso de la bicicleta, ya sea como medio de transporte o instrumento de ocio, usa las redes sociales para tratar de concienciar al resto de usuarios de vehículos a motor y fomentar el respeto de todos en el uso de la vía pública.

Resulta muy triste leer los comentarios que se desatan a continuación de estas publicaciones que simplemente piden respeto o relatan situaciones donde algún ciclista se ha visto afectado en algún accidente, muchos de ellos con trágico final. Gente que demuestra una intransigencia e inquina atroz apoyándose en argumentos absurdos y que incluso justifican las desgracias que algunos han sufrido.


Estos son los comentarios más recurrentes que se suele uno encontrar y la demostración de la intolerancia y poca empatía que desprenden muchos:

“Los ciclistas no pagan impuestos, por lo tanto, no tienen derecho a usar la vía o tienen menos prioridad que el coche que sí que paga…”

Este es uno de los argumentos estrella de muchos conductores que sienten que las bicis son un estorbo y que creen que por pagar más tienen mayores derechos para circular por las carreteras.

Bien, lo primero que hay que aclarar es que la carretera es para el uso de todos. Nadie tiene más derecho que otro a su uso y entre todos se debe convivir en ella desde el respeto

“Pero yo pago un impuesto de circulación y los ciclistas no” Bueno, para empezar a hablar sobre impuestos lo primero que debe hacer uno es conocer bien qué es lo que paga. De este modo, si cualquier conductor se va a la guantera de su coche y busca el recibo del mal llamado “impuesto de circulación” y lee con atención verá que en realidad el nombre correcto de dicho impuesto es “impuesto sobre vehículos de tracción mecánica” o I.V.T.M.

La bicicleta, por lo tanto, está exenta de este impuesto ya que está impulsada por una persona.

También hay que recordar que las carreteras se construyen con los impuestos de todos, incluso de los que no poseen un vehículo.

“Si quieren tener los mismos derechos que los coches que paguen seguro y lleven matrícula”

¡Claro!, y que pasen también la ITV…

Estamos de nuevo ante el mismo caso: la creencia de que pagar más otorga mayor privilegio en el uso de la vía pública.

Vayamos por partes aquí:

– Seguro: Todos los vehículos de tracción mecánica necesitan un seguro obligatorio para poder circular. ¿Por qué? Muy fácil, porque estamos hablando de máquinas pesadas que pueden circular a altas velocidades y que en caso de accidente pueden ocasionar grandes daños, ya sean personales o materiales. Queda claro que este no es el caso de la bicicleta, pero, aun así, eso de que los ciclistas van sin seguro es falso.

La mayoría de los ciclistas que salen habitualmente a practicar este deporte están federados y por lo tanto disponen de un seguro federativo o bien contratan algún seguro de forma voluntaria. Así están cubiertos por daños propios y a terceros que se pudieran ocasionar en un accidente.

Muchos seguros de hogar, aunque la mayoría lo desconoce, también cubren al tomador y a su familia como ciclistas.

En el caso de que el ciclista no tenga ningún tipo de seguro y sea culpable en un accidente, éste responde personalmente al pago de los daños.

– Matrículas: Lo de querer matricular las bicis es algo a todas luces incomprensible. Ni siquiera en Holanda, país donde el 99,1% de sus habitantes posee una bicicleta, se han llegado a plantear algo semejante.

De cualquier modo, en el hipotético caso de que quisiera implantarse la matriculación de las bicicletas, éstas estarían exentas del pago del impuesto de matriculación, al igual que todos los vehículos cuyas emisiones de CO2 sean inferiores o iguales a 120 g/km

“Mucho pedir 1,5m de distancia de seguridad cuando les adelantan, pero luego ellos no respetan los semáforos ni las señales de tráfico. Si quieres que te respeten tienes que respetar tú también las normas”

Este podría parecer un argumento muy razonable con el que mucha gente estaría de acuerdo y podría valer para justificar el no respetar la distancia de seguridad con el ciclista… para que aprenda la lección.

Según este planteamiento, si alguien no cumple las normas no tiene derecho a pedir respeto o ser respetado. Pero claro, que levante la mano el que alguna vez en su coche no se haya saltado un semáforo cuando estaba en ámbar (algunos hasta en rojo), algún ceda el paso, algún stop, no haya parado en algún paso de peatones, no haya respetado los límites de velocidad… O el que como peatón no haya cruzado la calle sin haber paso de peatones o con el semáforo en rojo.

Todos hemos actuado alguna vez así y no por ello hemos pensado que no merezcamos ser respetados o que por ello se justifique que alguien pueda pasar rozándonos para darnos una lección… Nadie puede creerse con tanta superioridad moral como para hacer algo así. Todos los días nos cruzamos con gente que no cumple las normas, ya sean conductores, peatones o ciclistas, y no por ello hay que meter a todo un colectivo en el mismo saco.

“La carretera no está para entrenar. El que quiera hacer deporte con la bici que se vaya a un velódromo”

Esto también lo he escuchado alguna vez de algunos que parece que se indignan porque sales a hacer deporte con tu bici. Sobre todo, gente que, por trabajo, pasa muchas horas en carretera y que creen que el uso profesional debe estar por encima del uso por motivos de recreo.

Está claro que estas personas no se han parado a pensar que, siguiendo su “lógica”, ellos tampoco deberían usar la carretera para sus desplazamientos de ocio, como llevar a sus hijos al parque de atracciones o el viaje de vacaciones a Marina D’or. Seguro que eso ya no les parece tan razonable y justo.

La carretera es de todos. Da igual si es para uso profesional o recreacional, todos tenemos el mismo derecho a circular por ella.

“Los ciclistas van circulando en paralelo cuando está prohibido. Se creen que la carretera es suya”

Aquí tenemos el caso de aquellos que se permite el lujo de juzgar sin conocer las normas de circulación.

Muchos conductores, la mayoría de ellos que se sacaron el carnet de conducir ya hace tiempo, creen que los ciclistas están obligados a circular siempre en fila de a uno, pero la realidad es que la normativa, desde hace ya bastante tiempo, permite que los ciclistas vayan en fila de dos cuando circulan en grupo. Esto favorece la seguridad ya que incrementa la visibilidad del grupo.

Igualmente hay también conductores que desconocen que está permitido el adelantamiento a un ciclista o grupo de ciclistas incluso con línea continua, siempre y cuando, claro está, no venga ningún otro vehículo o ciclista en el sentido contrario.

Esperemos que poco a poco la gente se vaya concienciando de que la bicicleta es un vehículo más, con los mismos derechos que cualquier otro vehículo y, sobre todo, que encima de ellas, pedaleando, van personas que merecen el mismo respeto que exigirías para ti mismo, tus hijos o cualquier otra persona por la que sientes afecto.

El Gobierno y la DGT deben tomar medidas y realizar campañas que poco a poco vayan concienciando a la ciudadanía sobre este asunto. Aunque muchos sólo aprenden a base de tocarles el bolsillo, este es un asunto que no se soluciona imponiendo multas. Es más un trabajo de educación y fomento del respeto de todos en la carretera.





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Proyecto registrado Ismael Martínez