ENTRENAMIENTO: OBLIGACIÓN O DEVOCIÓN.

¿Tengo tiempo para mi Entrenamiento?. Las obligaciones nos atenazan cada día, desde que nos levantamos con el sonido del despertador, hasta que nos acostamos tratando de poner en orden las tareas del día siguiente.




Nuestra sociedad vive en un no parar, todo rápido, todo intenso, muévete, haz, piensa, llama,… ni un minuto para parar, respirar, cerrar los ojos, sentir el sol, el aire, o el frío en el rostro. Ni un segundo para escuchar en silencio nuestro interior o charlar distendidamente con un amigo… menos cuando montamos en bici.


Las salidas en bici son nuestro regalo, el entrenamiento es tiempo que nos dedicamos, nuestra forma de decirnos que nos queremos, que nos cuidamos. Es un tiempo en soledad si queremos montar solos, o un tiempo de desahogo si lo hacemos acompañados. En cualquier caso, es un tiempo que elegimos darnos, libre y voluntariamente.



Son cosas que nosotros elegimos libremente porque nos hacen sentir bien, nos motivan y nos sacan de nuestra rutina de trabajo y responsabilidades. Incluso muchas veces lo anteponemos a bebe unas cervezas, salir de copas, de fiesta y hace nuestro entorno nos tome por seres extraños y raros.


¿Por qué, si esto es así, muchas veces vemos los entrenamientos como una carga? ¿Por qué nos ponemos excusas si sabemos que nos despeja la mente, nos da la energía que la rutina nos roba y nos pone de mejor humor?


Una sencilla y aparentemente inofensiva frase es muchas veces la causante, TENGO QUE SALIR A ENTRENAR.



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Proyecto registrado Ismael Martínez