Strava, ¿nuestro enemigo?

Strava puede hacernos, en algún momento, dejar de disfrutar de las cosas más sencillas. Todo con moderación se lleva mejor.

Perder el móvil un día o perder un día por el móvil. A veces, perder es ganar. Al finalizar este post entenderéis mejor esta frase…Os animamos a que leerlo…




En la era de la tecnología y de la inmediatez, nos estamos olvidando de disfrutar las cosas que de verdad importan, de sentir esos lugares por los que estamos pasando y recordar esos momentos irrepetibles que hemos vivido.

Con tantos dispositivos electrónicos y apps como Strava que nos facilitan el acceso a todo tipo de información al instante y en cualquier lugar, se nos está haciendo perezoso el cerebro. Nada más salir de ruta, comprobamos que la batería de nuestro Smartphone esté al 100%, nos hacemos una foto o el tan de moda “livestreaming”, para que quede constancia del momento y enciendo la app de turno para que grabe nuestra actividad del día y me diga los premios que me llevo a casa. Eso sí, no sabemos si las pastillas de freno nos aguantarán la ruta o lo desgastada que tenemos la cadena. (Batería al 92%)

Cuando llegamos arriba, sin apenas descansar, beber agua o comer algo, nos hacemos unas fotos para que se vea que nos hemos esforzado, las retoco con la amplia gama de filtros que el “cacharrito” pone a mi disposición, y la comparto en las RRSS, que sepan ya donde estamos!, un momento…¡no hay cobertura!, maldigo y salto de piedra en piedra buscándola. Por fin, compartida. (Batería al 74%)

Hemos parado demasiado tiempo, por culpa de esa “esquiva” cobertura y nos sumará al total de la actividad, cuando la comparta van a pensar que fuimos de paseo. Y no! Strava me persigue!!.

Antes de empezar a bajar, exhaustiva comprobación de que la app está en marcha, vaya a ser que no me grabe el tiempo en las bajadas! la bici? bien, gracias. (Batería al 56%). Comienza el vertiginoso descenso, pero en realidad no vamos disfrutando, vamos casi matándonos para conseguir ese buen tiempo, con forma de copa.





Como no estamos en forma, nos agotamos y agarrotamos al no saber donde acaba el dichoso segmento! paramos, sacamos el móvil y gracias a que tenemos un guante con tecnología E-Swipe, podemos tocar la gran pantalla de nuestro gran Smartphone, tamaño azulejo de baño, vemos que todo va correcto, que vamos bien, hoy voy a conseguir una buena posición en Strava. (Batería al 43%)

Seguimos bajando, a la caza de premios, tan preocupados del tiempo, que nos hacemos los sordos si alguien pincha, tampoco cedemos el paso si nos cruzamos con algún otro usuario del camino, eso si, le saludamos con un “cuidado! paso!”. Que al final nos joden el tiempo entre todos, hombre!.

Comienza la subida a otra cima, no sabemos su nombre, ni nos importa. Allí empieza otro famoso segmento, donde podremos estar entre “los elegidos” en Strava, si nuestro tiempo lo merece, claro.

Llegamos, fotos de rigor “yo estuve aquí”, compartir y pa´bajo! (Batería al 21%)

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Proyecto registrado Ismael Martínez